Cartas a Yves

Pensar en el olor de la tierra. De la tierra pura y roja. Esa tierra que cuando se pisa se levanta casi con la velocidad de un efecto rebote y se queda suspendida en el aire por pequeñas partículas minúsculas de polvo y arena. Pensar en el ruido característico que originan las motocicletas que desplazan sus ruedas por el asfalto de la avenida de Mohamed V. Repasar todos y cada uno de los espejos que se integran como un decorado más del zócalo de la ciudad y permiten configurar un esperpéntico retrato de la población. Saborear con los ojos las frutas y los guisos. Tocar las manos de la gente. Mirar sus caras. Oler. Caminar. Sentir. Observar. Hablar. Calor. Mucho calor. Pensar en Marrakech es pensar en vida. En vida y jardines. Hace unos meses tuve el privilegio de Sigue leyendo

Pintura viva

Iluminación. Ese momento de transición y de inquietud con el que se agita un no sé qué insólito que no puede desvanecerse. Esta descripción sensorial quizá se aproxime mínimamente a lo que supone estar de pie contemplando una obra de Telémaco Signori. Un no sé qué, que reduce nuestra existencia. Son multitud los cuadros que estos días se exponen en la Fundación Mapfre de la mano del realismo impresionista de los Macchiaoli. Un grupo de jóvenes pintores que un día decidieron perseguir el verdadero arte asumiendo como práctica predilecta la pintura al aire libre. Todas Sigue leyendo